Archivos Mensuales: diciembre 2011

Si Acaso, de Wislawa Szymborska

Si Acaso, de Wislawa Szymborska

Podía ocurrir
Tenía que ocurrir
Ocurrió antes. Después.
Más cerca. Más lejos.
Ocurrió; no a ti.

Te salvaste porque fuiste el primero
Te salvaste porque fuiste el último
Porque estabas solo. Porque la gente.
Porque a la izquierda. Porque a la derecha.
Porque llovía. Porque había sombra.
Porque hacía sol.

Por fortuna había allí un bosque.
Por fortuna no había árboles.
Por fortuna una vía, un gancho, una viga, un freno, un marco, una curva, un milímetro, un segundo.
Por fortuna una cuchilla nadaba en el agua.

Debido a, ya que, y en cambio, a pesar de.
Qué hubiera ocurrido si la mano, el pie,
a un paso, por un pelo,
por casualidad.

¿Ah, estás? ¿Directamente de un momento todavía entreabierto?
¿La red tenía un solo punto, y tú a través de ese punto?
No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla.
Escucha
cuán rápido me late tu corazón.

La voz a ti debida, de Pedro Salinas

La voz a ti debida, de Pedro Salinas

(22)

Afán
para no separarme de ti, por tu belleza

Lucha
por no quedar en donde quieres tú:
aquí, en los alfabetos,
en las auroras, en los labios

Ansia
de irse dejando atrás
anécdotas, vestidos y caricias,
de llegar,
atravesando todo
lo que en ti cambia,
a lo desnudo y a lo perdurable.

Y mientras siguen
dando vueltas y vueltas, entregándose,
engañándose,
tus rostros, tus caprichos y tus besos,
tus delicias volubles, tus contactos
rápidos con el mundo,
haber llegado yo
al centro puro inmóvil, de ti misma.
Y verte como cambias
-y lo llamas vivir-
en todo, en todo, sí,
menos en mí, donde te sobrevives

(23)

Yo no puedo darte más
No soy más de lo que soy

Ay como quisiera ser
arena, sol, en estío!
Que te tendieses
descansada a descansar.

Que me dejaras
tu cuerpo al marcharte, huella
tierna, tibia, inolvidable.
Y que contigo se fuese
sobre ti, mi beso lento:
color,
desde la nuca al talón,
moreno

Ay como quisiera ser
vidrio, estofa o madera
que conserva su color
aquí, su perfume aquí,
y nació a tres mil kilómetros!
Ser,
la materia que te gusta,
que tocas todos los días
y que ves ya sin mirar
a tu alrededor, las cosas
-collar, frasco, seda antigua-
que cuando tú echas de menos preguntas:
“ay, ¿dónde está?”

Y, ay, como quisiera ser
una alegría entre todas
una sola, la alegría
con que te alegraras tú!
Un amor, un amor solo:
el amor del que tú te enamorases.

Pero
no soy más de lo que soy.

(24)

Despierta. El día te llama
a tu vida: tu deber
Y nada más que a vivir
Arráncale ya a la noche
negadora y a la sombra
que lo celaba, ese cuerpo
por quien aguarda la luz
de puntillas, en el alba.

Ponte en pie, afirma la recta
voluntad simple de ser
pura virgen vertical.
Tómale el temple a tu cuerpo
¿Frío, calor?
Lo dirá tu sangre contra la nieve
de detrás de la ventana;
lo dirá
el color en tus mejillas
Y mira al mundo. Y descansa
sin más que hacer que añadir
tu perfecciona otro día

Tu tarea
es llevar tu vida en alto
jugar con ella, lanzarla
como una voz a las nubes
a que recoja las luces
que se nos marcharon ya.
Ése es tu sino: vivirte
No hagas nada
tu obra eres tú, nada más.